jueves, 30 de septiembre de 2010

Conclusiones

SEGÚN CAMINO.


El Camino ya está hecho, y pese a que no tenía inicialmente una idea clara de lo que me iba a encontrar, puedo decir que me ha sorprendido totalmente.

Todos conocemos a alguien que lo ha hecho y nos ha contado entusiasmado su experiencia, y nos ha enseñado sus fotos y recuerdos intentando transmitirnos lo que ha supuesto cada momento capturado. El Camino de cada uno es único y muy especial. Y el Camino que yo he hecho estará siempre presente en mi vida porque ha sido una de las mejores experiencias que he vivido.

Que quede claro cómo me llamo.
Quisiera desde aquí transmitir una idea fundamental, que es animar a la gente a hacerlo. No puedo opinar de lo que puede suponer hacerlo andando, pero sí hacerlo en bici, y quiero decir simplemente que si yo he podido, puede hacerlo cualquiera. Ya he comentado en varias ocasiones que no soy una persona deportista, que me he aventurado a hacerlo animada por Víctor y por mi entorno, y con una escasa preparación, pero eso sí, con la idea muy clara de que si en cualquier momento me sentía desbordada o no capacitada para continuar, que no pasaba nada, que iba a intentarlo y si no era esta vez, otra vez sería. ¡Soy aventurera pero no una inconsciente!.


El Camino es una maravilla desde el principio hasta el final, cruzamos por varias comunidades autónomas y ninguna desmerece de las demás. Las hay con una impresionante riqueza natural, con montañas y bosques impresionantes; y las hay con maravillosa riqueza monumental, al más puro estilo románico. Ningún rincón te deja indiferente, por su sencillez, por su silencio, por la amabilidad de sus gentes.Tenemos un país como pocos y te das cuenta cuando lo vives de cerca o cuando te asombra oir a las chicas argentinas decir que están maravilladas de lo bien que funcionan las cosas aquí y no como en su país.

Iglesia de San Martín de Frómista.
Debo decir que muchas veces cuando cogemos unos días de vacaciones pensamos en irnos a lugares exóticos o tranquilos porque tenemos la idea de que queremos relajarnos completamente. Yo puedo asegurar que he tenido un estado de relajación y serenidad que no he alcanzado en casi ningún sitio. Pese al cansancio físico, el esfuerzo y la sencillez y lo básico de las instalaciones, he tenido un estado emocional ideal. No había más preocupaciones que buscar un sitio para comer cuando tenías hambre, parar a beber si tenías sed y a descansar si ya no podías más, pero todo sin la más mínima sensación de estrés. Debo añadir no obstante que quitando pequeñas pegas, también soy consciente de que hemos tenido mucha suerte en todo el recorrido, no hemos tenido ningún percance importante, el tema albergues se nos ha dado muy bien (bien por referencias que ya teníamos, bien por la suerte al elegir a la aventura), y los bares y restaurantes también, que como habéis visto lo de comer y beber se nos da de lujo (con todo lo pedaleado sólo he adelgazado poco más de un kilo!!!!). Además soy consciente de que mi evolución de menos a más es la ideal, y eso anima mucho día a día.


Hemos tenido suerte hasta con el equipaje que habíamos preparado, siendo minimalistas puesto que todo lo que lleves lo pujas, creo que no hemos echado nada de menos y lo que también es importante, de más. Por si a alguien le puede servir de referencia y teniendo en cuenta la época del año en que hemos pedaleado,  mi equipaje de chica ha sido:

- Chubasquero cortavientos y forro polar no muy grueso (el superutilizado de color rosa)
- Pantalón vaquero y dos camisetas (de manga corta y tres cuartos) y unas bambas (zapatillas de lona)  para    la tarde.
- Dos culottes cortos, uno largo, dos maillot de manga corta y uno de manga larga y una camiseta de tirantes para la bici. Guantes y casco.
- Dos pares de calcetines y las zapatillas de la bici.
- Ropa interior (sin pasarse, que se puede lavar todos los días). Pijama de verano y chanclas.
- Toalla de baño de secado rápido ultrafina (de las que ahora llaman de gimnasio), neceser básico: desodorante, crema suavizante para poder desenrredar el pelo, peine, crema bronceadora, crema hidratante de cara, (de esas de mini talla), champú (en su día leí que si quieres llevar de viaje una sola cosa entre   gel y champú que lleves ésto último porque el gel es muy agresivo para la cabeza y el champú vale como gel) cepillo de dientes y pasta mini.
- Tapones para los oidos (fundamental!!) y antifaz (no lo he utilizado, quizá sea lo único)
- Mini botiquín con lo básico (gasas, betadine, tiritas, antiinflamatorios, aspirinas, ibuprofeno, thrombocid, antidiarrieicos) por suerte no usamos nada pero a mi juicio es imprescindible.
- Una libreta y boli.
- Cámara de fotos compacta, teléfono móvil y cargadores de ambos.
- Saco de dormir y esterilla.
- Barritas energéticas y chuches para un capricho. Un poquito, que pesan mucho.
- Una pastilla pequeña de jabón Lagarto, del de toda la vida, para lavar la ropa.

Como consejos especiales femeninos, os diré que si te va a tocar "esos días", es mejor llevar productos porque en muchos sitios no hay tiendas o son muy básicas, y es tontería arriesgarse. Yo no me he llevado nada de cosmética para arreglarme por la tarde, no lo suelo hacer mucho, así que menos aquí. Lo que si me ha venido bien es unos pendientes pequeños para no tener que quitármelos para dormir y un colgante que me hice con ayuda de mi hermana que es un cordón de cuero con un colgante de concha con el que me pudiera duchar y dormir.
Como pricipiante he llevado puesto un pulsómetro para controlar los esfuerzos, del que he estado más pendiente en las primeras etapas, pero sin ningún problema.


Un consejo general: más vale ser ordenado, si no se pierde mucho tiempo en encontrar las cosas. No hay más sitio generalmente para posar las cosas que tu cama o las alforjas. Hay gente que recomienda llevar bolsas de colores para guardarlo todo sabiendo lo que lleva en cada color. A nosotros nos ha servido muy bien otro sistema también frecuente de bolsas de plástico transparentes, donde repartes por temas y lo importante: con cierre de esos de tira de lado a lado que encaja y haciendo salir antes de cerrar el aire y queda como al vacío, con lo cual ocupa menos. De todas formas si alguien quiere preguntar o comentarnos algo mi correo eléctronico es caminosf@hotmail.com y para lo que necesitéis ahí nos tenéis.


Pero mi consejo estrella y si sólo pudiera dar uno sería que hagáis el Camino. Yo lo he disfrutado un montón, porque los momentos duros o los de mucho esfuerzo o cansancio se olvidan rapidamente, y se ven compensados con creces con los momentos de alegría, buenas vistas, conversaciones enriquecedoras, y la compañia impagable de gente encantadora. Hemos conocido gente genial, divertida, con un mérito increible, que pedalea con lesión en la pierna, con una reciente operación de columna, con una bici de carretera con cubiertas de montaña que rompe las piernas en las subidas ... todos lo hemos hecho muy bien y estamos felices por ello. Yo ya nunca volveré a mirar a un peregrino con los mismos ojos.

Aunque no lo parezca es un peregrino
La satisfacción de la llegada es indescriptible y no se consigue tan facilmente por otros medios y quedará siempre en nuestro corazón. Al igual que las satisfacciones que hemos conseguido con este blog, que si bien en algunos momentos nos ha quitado mucho tiempo o nos ha dado problemas técnicos, nos ha compensado totalmente. Agradezco a todos los que habéis estado ahí de seguidores y comentaristas, porque el teneros ahí saludándonos o dándonos ánimos nos ha dado mucha energía y la ilusión de contaros nuestras etapas. Ha sido otra experiencia increible y os lo debo a todos vosotros. Mi amiga Carmen me decía un día que teníamos que imprimir y hacer un libro del blog, inicialmente me eché a reir y todo quedó ahí, pero día a día he pensado que es una gran idea y lo voy a hacer, y con todos nuestros comentarios y los vuestros será uno de los libros destacados en nuestra casa, y los días que alguno esté de bajón, disgustado o simplemente en que queramos pasar un buen rato, nos sentaremos a disfrutarlo como lo hemos hecho cada día de todos éstos.

¡¡GRACIAS A TODOS, BESOS Y HASTA SIEMPRE!!
 
   
SEGÚN VÍCTOR.

Nuestras credenciales y las piedras que quedaron
en Foncebadón.

El Camino ha terminado, y ahora desde la calma de estar en casa, queríamos hacer una especie de revisión de lo que hemos hecho bien, mal (creo que poco), hemos llevado de más o nos ha sobrado, de modo que si puede servir de ayuda a quien esté preparando el Camino, pues fenomenal.

Ahí van:
  • Lleva lo imprescindible. El peso es importante. Nosotros entre los dos llevábamos 14 Kg, y lo que más pesaba eran las herramientas para la bici.
  • La ropa depende mucho de la época del año en que vayas. En otoño, que es cuando lo hemos hecho nosotros, el problema es que la diferencia en grados entre la mañana y el mediodía es grande, por tanto a primera hora te abrigas y a las dos horas te sobra todo. Es difícil acertar. 

Junto a un castaño tricentenario.
  • Yo me corté el pelo bastante y me olvidé del afeitado por unos días. De este modo el aseo mañanero es sencillo: te lavas la cara, el sobaco y a funcionar.

  •  Llevábamos dos esterillas por un único motivo: la siesta. La idea era usarlas después de comer, a las horas en que más calienta el sol, para pasar ese rato a la sombra y descansando. La verdad es que sólo las usamos dos veces, porque el tiempo ha sido muy variable y no demasiado caluroso.
  • Como cargador llevamos uno de esos que tienen una salida usb y dos cables/adaptadores: uno para el móvil y otro para la cámara de fotos.
  • El tema alforjas es fundamental. Creo que más importante que sean impermeables o no, que esto último lo solucionas comprando unas fundas ajustables, es la facilidad de montaje/desmontaje. Unas que sean rápidas es lo deseable. De otro modo pierdes mucho tiempo al llegar y al salir de los albergues colocando las alforjas en la bici y ajustándolas adecuadamente para que no te peguen con los pies al pedalear.






  • Normalmente en mis salidas domingueras siempre llevo camelback. Para hacer el Camino creo que es mejor no llevar nada a la espalda. Con un bidón o dos, y siendo previsor de llenarlo cuando se vaya vaciando es suficiente. Vas a pasar por pueblos con agua corriente con suficiente frecuencia como para no quedarte sin agua en mitad de la nada.
  • Revisa la bici a fondo antes de empezar. Para mí hay dos cosas fundamentales: frenos y ruedas (tanto cubiertas como llantas). Si llevas algo flojo o en mal estado, cuando cargues peso en la bici lo que vas a conseguir es maximizar ese defecto.




  •   Antes de empezar el Camino, sal algunos días con la bici cargada con el mismo peso que vayas a llevar (aunque sea metes briks de leche en las alforjas, que no le va a pasar nada). No te imaginas las distintas sensaciones que transmite la bici hasta que no te subes en ella y no es bueno que esto te sorprenda en Roncesvalles o allí donde empieces tu Camino.
  • Lleva herramientas para ser autosuficiente. Hay pocas sensaciones tan desagradables como quedarte tirado en mitad del monte por una tontería.
  • De ropa para la bici yo llevé dos equipaciones. Nada más. Cuando llegas a los sitios lavas, y al día siguiente si está húmedo todavía tienes otra equipación para ponerte.
  • No soy friolero, y no llevé pantalón largo, pero un cortavientos, un forro fino o algo que te quite el frío mañanero en el cuerpo es imprescindible.
  • De ropa de calle yo llevé un vaquero y dos camisetas. Si hacía frío me ponía el forro fino encima. Para andar unas deportivas cómodas y ligeras. 



Taxi de mochilas de algunos peregrinos

  • Camino es muy previsora, y quiso llevar un pequeño botiquín con un poco de todo. No ocupa mucho, pero yo particularmente pienso que, a no ser que seas propenso a alguna afección o que estés siguiendo un tratamiento médico, no es necesario llevar nada de eso. En casi todos los pueblos por los que vas a pasar hay farmacias donde comprar lo que necesites.
  • Importantísimo mantener un orden en las cosas al guardarlas en las alforjas. De otro modo ya te adelanto que cuando llegues al albergue vas a tener que sacarlo absolutamente todo encima de la cama.
  • Si tienes el sueño ligero, llévate tapones para los oídos. Lo agradecerás.
  • La preparación física es importante, pero no decisiva. Cualquier persona que no tenga ningún problema de salud relevante lo puede hacer con un poco de entrenamiento. Camino es una gran practicante del tumbing, y empezamos a entrenar juntos en julio (dos meses antes de nuestra salida). Lógicamente, si hubiese empezado antes, hubiese llegado en mejor forma física, pero lo que quiero decir es que no es necesario agobiarse por el entrenamiento necesario y la forma física, ni darle más importancia de la que tiene.
  • Para mí es mucho más importante la preparación mental. Ése músculo sí que es decisivo. Cuídalo y entrénate un poco para resistir el sufrimiento y los malos momentos, que son los que cuentan a la hora de decidir un abandono.



  • Sé siempre optimista y no pienses cosas como "cuanto durará esta cuesta", "cuantas cuestas tendré que subir hoy", "con este calor me va a dar un síncope", "el agua que estoy bebiendo debería estar más fría y no como caldo de pollo", etc... La verdad es que el cuerpo aguanta mucho más de lo que pensamos, y una actitud negativa sólo sirve para acelerar el sentimiento de abandonar o de arrojar la toalla. Nunca tengas prisa por llegar a tu meta.
  • Recomendaría desayunar fuerte, aunque no huevos con bacon ¿eh?. Hablo de fruta (que no falten los plátanos), zumos o leche y algo dulce y con hidratos de carbono (tostadas con mermelada y mantequilla, dulces, etc...).
  • Come ligero si quieres continuar pedaleando tras la comida.
  • Cena lo que te pida el cuerpo, que de ahí vas a la cama y ya le has castigado bastante durante el día.
  • Bebe mucho a lo largo del día. A nosotros ya sabéis que el fisio de Sto. Domingo nos aconsejó tomar una pastilla al día de magnesio, para evitar las agujetas y reponer minerales. El suero oral hiposódico también sirve.
  • Disfruta de la gente, que pocas veces podrás hablar con gente tan diversa y de distintas procedencias como en el Camino. 
  • Disfruta de los paisajes, que los vas a tener en cantidad y con variedad.
  • Disfruta de los caminos, que vas a pasar por senderos, pistas, pedrolos, carreteras, etc...
  • Disfruta del arte, en la forma que sea, que te vas a encontrar en cada pueblo o ciudad por la que pases de este gran país.
  • Disfruta de la comida de cada zona, en la medida que te lo permita tu presupuesto. Pero si puedes, aprovecha y no te cortes a darte un homenaje.
  • Disfruta del vino, que vas a pasar por muchas zonas vinícolas importantísimas de España, y eso también es cultura. Aprovéchalo.
  • Disfruta de tu Camino, que para eso lo haces. Espero que tanto como nosotros lo hemos hecho.





 Buen Camino. Ultreia.

BESOS A TODOS Y HASTA SIEMPRE.


martes, 28 de septiembre de 2010

Vuelta a casa. (27/09/2010)

Datos de la Etapa.
    Tiempo pedaleando: 0 horas 0 minutos.
    Distancia: 575 Km en coche.



SEGÚN CAMINO.

Qué sensación dormir entre sábanas y poder mover  los pies en todas las direcciones sin notar lo estrecho del saco. Y poder colocar tus cosas por el baño y la habitación. No se aprecian las cosas cotidianas hasta que no has prescindido un tiempo de ellas.
Nos hemos levantado pronto. Tenemos muchas cosas que hacer y no es pedalear precisamente. Hemos pateado Santiago durante toda la mañana y estamos más cansados que toda la mañana en la bici.

La cola para abrazar al Santo
 Después de desayunar en el hotel nos hemos despedido de los argentinos y nos hemos acercado a ver si no había mucha cola para entrar a abrazar al Santo y no se nos ha dado nada mal. Abren a las 9 y hemos llegado a las 9,30 y tras una media hora en la cola que no es nada comparado con lo que otros nos han contado, ya estábamos dentro. Entras por la puerta Santa, subes a dar un abrazo a Santiago, bajas a la cripta donde están sus restos y ya sales otra vez por otra puerta a la misma plaza.  Víctor se ha ido a buscar el coche de alquiler que teníamos reservado en Atesa y yo he aprovechado para comprar lo que queríamos llevar. De ahí al hotel a cargar las bicis y las alforjas y a dejarlo en un parking mientras vamos a la misa de 12 del peregrino, donde hemos llegado a la hora pero como había cola (en Santiago hay cola para todo, es increíble) cuando hemos entrado dos minutos después de empezar la ceremonia se supone que ya nos había nombrado (si vas a ir a la misa cuando te dan la credencial te apuntan y en la misa nombran tu procedencia y donde empezaste), pero no importa, claro está. La misa de 12 y la de 7 que son las del peregrino es donde ponen en funcionamiento el botafumeiro y  merece la pena verlo.
Hemos quedado al salir con Arturo, Jordi y Paco, (a Giacomo le hemos perdido la pista todos esta mañana. Los últimos en verle fuimos nosotros que casi al entrar a abrazar al Santo él estaba al final de la fila). Nos hemos despedido de ellos y a las 14,00 horas ya salíamos de Santiago rumbo a casa.
Al poco de salir le comento a Víctor que si la carretera pasa por Melide no estaría mal parar en casa Ezequiel y picar pulpo y lo que se tercie. A Víctor le encanta la idea y rezando para que nos cierre los lunes en un pis pas estamos en Melide aparcando delante de casa Ezequiel que está abierto y lleno de gente como siempre.
Lo que parecía ser un plan excelente, no lo fue en realidad,……………………….. fue muchísimo mejor que eso: para nuestra sorpresa e inmensa alegría quien ha parado ha a comer en el lugar??? Nuestras grandísimas argentinas y los brasileños a quienes perdimos la pista en Redecilla en nuestra etapa 5. Ha sido un alegrón enorme porque nos hemos acordado muchas veces de ellos e incluso yo le decía a Víctor en Santiago que estaría genial encontrarnos con ellos o con los italianos, gente de la que no llegas a despedirte y que esperas volver a encontrar a lo largo del Camino. Hemos mejorado el plan de comida comiendo todos juntos y coincidencias de la vida (el local tiene a lo mejor más de 20 mesas enormes), hemos comido en la misma mesa en la que estuvimos cuando paramos en ruta. Lo hemos pasado genial y hablando y riendo sin parar nos hemos tirado allí casi dos horas. Les ha encantado el pulpo.


Víctor, Mare, los 3 hermanos brasileños, Marcela y yo

Tras despedirnos y para no olvidar ninguna buena recomendación (ya habéis visto a lo largo del Camino cómo nos cuidamos y cómo le damos a lo dulce y a lo salado), hemos buscado el bar de los almendrados que nos dijo Mila y  yupiiii hemos dado con ellos! Es el bar pastelería Estilo y hemos comprado una caja llena de ellos. Son redondos de pasta de almendra y pegados a una oblea. Cuando la señora ya había empezado a envolverlos le digo a Víctor que si quiere coger uno antes de cerrar el paquete y probarlos y dice que da igual que luego coge uno. La señora nos cobra (son 1€ cada uno) y cuando vuelve con las vueltas viene con uno y dice que no va a ser que se vaya a quedar el chico con las ganas por no abrir el paquete. Qué encanto!. Ni que decir tiene que están de escándalo, pero vamos a volver rodando! Lo que hemos comido desde el principio y más al final. Yo siempre tengo hambre y el estar todo el día rodeada de tiarrones hace que coma como ellos.
Hemos seguido ruta a casa y los amigos de la urbanización nos llaman para ver a qué hora tenemos previsto llegar, que quieren darnos un abrazo de bienvenida. Son  absolutamente geniales y cuando llegamos nos reciben Miguel y Carmen y Fini y Gabriel. Nos llenan de abrazos y de felicitaciones y están entusiasmados de que lo hayamos conseguido.   Y por si esto no fuera poco, en casa de Carmen y Miguel nos tienen preparado un plato de langostinos para que cenemos celebrando la llegada y nos entregan un trofeo con la figura de dos ciclistas con una chapita que reza: Bicigrinos 2010. Pedalean dos. Victor y Camino.  Todo un detalle que nos emociona, y que emociona también a Gabriel porque como ha hecho su segundo Camino  en agosto tienen otro trofeo preparado para él.
Nos despedimos y cuando estamos a la puerta de nuestra casa vemos que nos han colocado en la fachada de casa una pancarta enorme que pone: Pedalean dos ¡!CAMPEONES!!.  (hoy por la mañana un vecino le ha preguntado a Víctor que si hemos competido en alguna prueba que han visto ayer el cartel, jajaja)

Más no se puede pedir. Son todo emociones. Tenemos unos amigos que no nos los merecemos. Os queremos un montonazo.


Camino, Gabriel, Fini, Miguel, Carmen y Víctor

Ya estamos en donde empezó nuestra aventura, en casa, qué bien se está en casa y qué bien se duerme en nuestra cama, pero no cambio por nada todo lo vivido estos días, son cosas que es verdad que no se compran con dinero.
Pondremos mañana más fotos y unas letras como conclusiones o recomendaciones que puedan ayudar a quien esté preparando el Camino. Gracias por seguirnos.


SEGÚN VÍCTOR.

Nos hemos levantado pronto porque hay muchas cosas que hacer. Pero nos ha costado, porque reconozcámoslo, volver a dormir con sábanas y en silencio es un placer del que ya nos habíamos olvidado. Desayunamos en el hotel después de darnos una ducha y a las 9 estamos pateando por Santiago. Nos vamos directos al conserje del hotel para preguntarle que nos recomiende establecimientos para realizar compras de última hora, y nos aconseja adecuadamente. Una vez que tenemos claro el recorrido de tiendas que queremos hacer, nos dirigimos directamente a la Catedral a hacer la cola para visitar los restos del Santo y abrazarlo. Hoy no hay demasiada gente (son poco más de las 9:30) y creo que esperamos alrededor de media hora. Es el momento de pensar lo que le quieres pedir, y acordarte de toda la gente que te ha encargado pedir por ellos en ese momento. Cuando llega el momento y te encuentras detrás del Santo para darle el abrazo o lo que quieras, te atabalas un poco porque recordemos que desde la iglesia, el público general tiene al Santo de frente, y te está viendo abrazarle. En fin, que le pegas un abrazo y le pides todo aquello que deseas fervientemente.
Catedral de Santiago por la mañana


Salimos de la Catedral y Camino se queda haciendo compras mientras yo me encargo de ir a recoger el coche de alquiler a la estación de tren. Es una suerte porque está muy cerca del hotel, de modo que cuando tengo el coche no tengo que callejear mucho para volver al hotel y poder cargar las bicis, las alforjas y resto de añadidos de última hora (compras). Cuando ya lo tenemos todo cargado, nos vamos a un parking vigilado que está muy cerquita y ahí se queda todo, que nosotros queremos acudir a la misa del peregrino, que es a las 12 horas.

Llegamos a la Catedral a las 11:55 pero hay cola para entrar a la misa. Santiago de Compostela está lleno de gente, mucha gente, y hay cola para hacer prácticamente cualquier cosa. Esto es literal; como ejemplo os diré que queríamos haber echado nuestra primitiva semanal y no hemos podido porque la cola salía de la administración de loterías unos 20 metros a la calle. El caso es que la cola para entrar a la Catedral hace que entremos en la misma a las 12:02 minutos, y cuando entramos ya están nombrando el lugar de origen de los peregrinos que llegaron ayer a Santiago. No hemos oído que nos hayan nombrado, aunque seguro que lo han hecho pero mientras hacíamos la cola para entrar. En fin, nos ha dejado un poco decepcionados, pero tampoco pasa nada; todos sabemos que el Camino lo hemos hecho.

La misa es muy concurrida, de hecho la Catedral está completamente llena y todo el mundo está de pie, y como siempre, el punto álgido es al final de la misa cuando ponen en movimiento el Botafumeiro. Lo puedes haber visto 100 veces o ninguna, pero creo que siempre te asombra y llama la atención.

Salimos de la Catedral y veo que tengo una llamada perdida y un sms en el móvil que había silenciado al entrar en la Catedral. Es María, que nos dice que está en clase pero que si queremos a las 14:30 nos podemos ver y comer juntos. Nos hubiese encantado hacerlo, porque hace años que no nos vemos ni hablamos, pero la verdad es que ya se nos ha hecho tarde y si contamos con que queremos hacer parada a comer durante el viaje de regreso a Madrid, demorarlo más nos haría llegar bastante tarde a casa. La contestamos el sms y esperamos que haya otra ocasión pronto para podernos ver. Gracias María.

Le propongo a Camino volver a Madrid por la carretera nacional que lleva hasta Lugo, para así poder volver reviviendo el Camino (recorre varios tramos de varios Km el mismo trazado), y así hacemos. Nos gusta volver a pasar por la zona del aeropuerto y acordarnos de su dura subida, ver cómo los peregrinos van llegando a Santiago y recorriendo su Camino; volver a pasar por Arzúa, Palas de Reis, ... y de repente Camino me dice: ¿y si volvemos a comer en Casa Ezequiel, en Melide, el estupendo pulpo que tiene?. Pues dicho y hecho. Desde Santiago en coche se tardan unos tres cuartos de hora en llegar. ¡¡Qué distinto recorrer la distancia en coche a hacerlo en bici!! Si, es mucho más cómodo el coche, pero te pierdes muchas cosas, muchos bosques, muchos rebaños de animales, muchas nubes distintas, muchos caminos, ...

Llegamos a Melide y al entrar en Casa Ezequiel Camino ve inmediatamente a una de las hermanas argentinas que no habíamos vuelto a ver desde la etapa de Sto. Domingo de la Calzada a Burgos. Son Mare y Marcela, que están con los hermanos brasileños. Esto sí que es casualidad: nos vemos con gente a la que durante el camino de regreso en coche desde Santiago veníamos recordando, intentando adivinar dónde estarían, y curiosamente, les encontramos sentados a la misma mesa donde nos habíamos sentado nosotros el sábado pasado a comer. Deben ser casualidades del Camino, pero que te agradan sobremanera.

Comemos con ellos, y nos cuentan cómo les ha ido todo y nosotros cómo nos ha ido. Nos hace a todos mucha ilusión volver a vernos y ahora sí que cuando nos despedimos sabemos que posíblemente sea para no volvernos a ver. Da igual, ha merecido la pena conocernos.

Con un poco de tristeza salimos de Casa Ezequiel para coger el coche y continuar camino, cuando nos acordamos del comentario de Mila sobre el sitio de Melide donde comprar almendrados. Pues para allá que vamos y lo encontramos. Es efectívamente un bar/confitería que se encuentra nada más pasar la única rotonda que hay en el pueblo, y se llama Estilo. Le pedimos una caja de almendrados con 9 (son los que entran en hileras de 3, una sobre otra), y mientras la prepara yo le digo a Camino que cuando montemos en el coche, probamos uno. Creo que la señora nos oye hablar sobre probar la mercancía, y cuando vuelve con la caja ya preparada nos trae un almendrado en la mano y nos dice: "este para que os lo comáis ahora" y por supuesto no nos lo cobra. ¿Os acordáis de la anécdota de la señora de Fonfría con los frixuelos?. Pues esta experiencia compensa a la otra, por su desinterés y amabilidad.

El resto del viaje hasta Astorga lo hacemos rememorando etapas, cuestas, lugares donde hemos dormido, etc... Es curioso que han pasado unos pocos días desde que pasamos por estos lugares y nos da la sensación de que ha pasado mucho tiempo.

Llegamos a casa hacia las 21:45, y nuestros amigos y vecinos nos han llamado por teléfono durante el viaje para pedirnos que al pasar por nuestra calle, antes de entrar en casa, demos unos pitidos para poder vernos, porque dicen estar deseando darnos un abrazo. Y nosotros también a ellos. Cuando entramos en casa de los Marqueses, nos espera un plato de langostinos (es su mariscada especial) junto con un paquete de mejillones gallegos (para que no olvidemos tan pronto Galicia), así como una figura de regalo por nuestro recorrido Jacobeo. Son la pera estos chicos. Se lo agradecemos muchísimo, pero sinceramente, los comentarios que han puesto todos los días de ánimo en el blog son el mejor regalo que nos han podido hacer ellos y todos aquellos que también lo habéis hecho. Gracias.


Las sorpresas no acaban y al llegar a casa vemos una pancarta colgada de la ventana de la cocina donde dice "Pedalean dos: CAMPEONES". Joer, y eso lo habrán visto todos los vecinos de la calle. Bueno, que piensen lo que quieran. A nosotros nos ha hecho mucha ilusión.

Gracias amigos, y ya no hay lecciones del día que hoy no hemos pedaleado.

Etapa 15: Arzúa-Santiago de Compostela (26/09/2010)

Datos de la Etapa.
    Tiempo pedaleando: 3 horas 30 minutos.
    Distancia: 42 Km

SEGÚN CAMINO.

Anoche hemos salido a cenar Víctor y yo por Arzúa con Jordi y Paco. Hemos tenido mala suerte. Mientras buscábamos un sitio para cenar nos encontramos con los argentinos y nos dicen que hay una pizzería a la vuelta de la esquina. Para allá que nos vamos. Y qué desastre de sitio. Víctor ha apuntado el nombre para recomendaros no ir. Sirven mal y tardan mucho. Se emboban  con una mosca y no te traen las cosas. Empezamos a cenar y a Paco y Víctor tardaron un buen rato en servirles el vino. Pedimos una ensalada de la casa y una pizza cada uno, y los argentinos que pidieron antes que nosotros tabla de embutidos y pizzas, cuando nosotros estábamos a mitad de las pizzas (eso sí Jordi llevaba 10 minutos esperando por otra Coca-cola) se acerca uno de ellos a brindar y nos dice que sólo han tomado vino, que no les han puesto aún la cena. Llenamos un plato con trozos de pizza y se lo llevó para su mesa. Esa fue su cena porque hartos de esperar les dijeron que no iban a tomar lo pedido. El avispado chico de la barra les dice: Ah, ya no quieren la tabla de embutidos?? Y ellos contestan que ni la tabla ni las pizzas y que les cobren el vino que se van zumbando.
Para que os hagáis una idea de la profesionalidad y avidez del chico la conversación final con nosotros fue:
-          Oigan, las pizzas que comían esos señores de allí (señalando a los argentinos) eran las suyas??
-          Sí, contestamos, ¿por qué?
-          Y digo yo (dice el sujeto en cuestión), ¿entonces a quien se las cobro?
-          ¿Tú que crees?? Pero quien te las ha pedido??
Debía ser el más listo de su clase. Pena que no se nos ocurrió decirle que cobrara a cada uno lo que se había comido. Estaría todavía allí pensando la manera. Menuda empanada gallega que manejaba el sujeto.
De ahí volvimos al albergue donde encontramos a Arturo y a Giacomo charlando y hala,………. todos para la cama. Pero que caritas teníamos todos!. El tema era que ya era la última noche y al día siguiente la última etapa. Se acaba el recorrido y da mucha mucha pena, a pesar de la emoción que supone llegar a Santiago. Hemos pensado Víctor y yo que no hay prisa por llegar a Santiago. La misa de peregrino, en realidad la nuestra sería la de mañana o si acaso la de hoy a las 7 de la tarde. Decidimos que iremos mañana y que no queremos estropear la última etapa madrugando y yendo a contrarreloj y estresados. Hay que disfrutar al máximo. Y eso hemos hecho durante todo el recorrido. Hemos vuelto a ir juntos los seis magníficos (sí ya sé que eran siete pero qué queréis si nosotros somos seis y magníficos también). El recorrido es muy similar al del día anterior,… normal porque estamos en Galicia. Es decir, subes cuestas para bajar otras a continuación. Te esfuerzas mucho en las subidas y disfrutas mucho en la bajadas. Así son las corredoiras gallegas.

Desayunando en el Ultreia de Arzúa.
 
Tiene guasa: la única chica de 12 y es la que no enseña las piernas.
He vuelto a andar muy bien y a subir todo lo que se me ponía por delante. Todos me felicitan y me dicen que tengo mucho mérito, pero he de contaros que parte del mérito es de Víctor ya que desde que he empezado a andar en bici más seriamente, él siempre me decía que yo salgo muy fuerte y claro, que me canso y que no llego arriba porque no dosifico el esfuerzo. Yo no era capaz de evitarlo y he ido intentado cambiar eso todos los días. Como las cuestas del Cebreiro son largas y duras dieron para que se pusiera a mi lado y me fuera diciendo lo que él consideraba que yo hacía mal y donde tenía que hacer más fuerza en la pedalada y que fuera más despacio para no cansarme tanto. Y ha funcionado. Ya habéis podido ver que mi mayor progresión ha sido desde O´Cebreiro hasta aquí. He aprendido y adaptado a mí el método con mi ritmo.
Tras la subida a Lavacolla.
En esta etapa hay un montón de peregrinos andando y hay que tener cuidado al bajar, y hay que avisar de que ahí vamos. Ha sido muy divertido. Jordi lleva un silbato de ferroviario y ha ido el primero pitando en las bajadas y detrás íbamos los demás en fila y gritando: “Tren destino Santiago. Próxima estación: Santiago de Compostela”. La gente se reía y un montón y nos saludaban divertidos. Y así con juerga continua hemos llegado al Monte do Gozo, llamado así por la alegría que da el ver ya desde allí Santiago y apuntado las torres de su Catedral. El monumento que hicieron allí para conmemorar la visita del Papa a mí no me dice nada. No me gusta mucho, a diferencia del que Jordi nos dijo que había un poco más para abajo y que la mayoría de los peregrinos se van sin ver, que son dos figuras enormes saludando a Santiago y que son muy bonitas. Nos hicimos unas fotos allí y otra vez a subir a la bici para recorrer el tramo final.  


En el Monte do Gozo, pero... ¿dónde está Jordi?.......abajo


 

  










Entramos callejeando y cuando llegamos a la escalera para acceder a la plaza del Obradoiro nos esperamos y colocamos todos para entrar pedaleando como lo hemos hecho todos estos días: juntos. Y arrancamos todos por última vez a pedalear, y yo me pongo pegadita a Víctor y de su mano. La emoción y la experiencia es tal que me he vuelto a emocionar recordándolo.  Hay que vivirlo porque no se puede contar con palabras. Os lo recomiendo a todos.

Han ido a recibirnos nuestros sobrinos Lorena y Gabriel y nos hacen fotos a la llegada. Nos hacemos fotos entre nosotros pero lo mejor de todo es cuando posamos las bicis en la placa del centro de la plaza y nos abrazamos unos a otros felicitándonos  mutuamente.  Ha sido una satisfacción contar con unos compañeros de etapas  como son toda esta gente.

Han pedaleado mucho...
Hemos ido con nuestros sobrinos hasta el punto donde te dan la Compostela aprovechando que como es hora de comer hay poca gente para recogerla ya. Se puede tardar lo indecible, tranquilamente tres horas de cola, pero con poco de más de media hora ya la hemos conseguido. Para quien no lo sepa, deciros que la Compostela te la dan presentando la credencial , donde ellos ven con los sellos que te van poniendo en el Camino y que al menos has hecho 100 kms andando o bien 200 en bici o a caballo, y sólo si lo has hecho por motivos religiosos entre otros. Si no alegas motivos religiosos te dan un diploma pero no la Compostela. Como el texto está en latín rellenan tu nombre en latín, y como yo estaba tan intrigada por saber cómo era mi nombre, la chica al ver que se me iba a romper el cuello de tanto estirarlo para ver la mía mientras rellenaba la de Víctor me lo dijo. Para que no sea mi amiga Carmen la única que se ria (dice que me va a grabar así en la agenda) os diré que aunque mi nombre es Camino, sin María del, me han puesto Mariam Itineris. Ahí es ná!. Y Victor como es Victor Manuel le ponen Victorem Emmanuelem.

Ya tenemos nuestras credenciales.
Después hemos ido los cuatro a comer y a tomar café en una terracita tras dejar las bicis y alforjas en el hotel. Habíamos reservado hacía varios días el alojamiento en Santiago pero la víspera de llegar nos llaman para decir que han tenido una avería y que no nos pueden dar la habitación. Jordi nos comenta que como él siempre se queda en un hotel que está muy bien y que está céntrico. Llamamos y ya tenemos habitación. Es el Windsor y realmente nos ha gustado. 65€ habitación doble y desayuno. Y te guardan las bicis en un garaje. 
Comiendo con Lorena y Gabriel.
Después de despedirnos de Lorena y Gabriel y agradecerles el que vinieran a vernos, nos vamos al hotel a ponernos todo lo guapos que permite el equipaje de peregrinos y nos vamos al Sixto II a celebrar nuestra gesta con una mariscada en pareja. Es el restaurante donde hace dos años celebramos la llegada de Víctor con Gabriel y Miguel, y hemos comido las dos veces muy bien.

Nuestra cena de celebración.
Al acabar de cenar quedamos con los demás en la plaza del Obradoiro. Estamos todos, incluidos los argentinos, y unos cuantos nos tiramos en el suelo a ver la Catedral como mejor se ve y con la magia de la noche e iluminada. Nos echamos en ese suelo pisoteado por miles de personas, y nos echamos unas risas, pero como tenemos horario de peregrinos ni copas ni ná, de allí todos con sueño y cansancio al hotel.
Qué día más impresionante!!!
Qué etapa tan significativa y especial! Y por eso y por tantas cosas quiero dedicar esta etapa a Victor. El mejor compañero que he podido tener en el Camino y en la vida. Le quiero muchísimo y quiero agradecerle todo lo que ha hecho por mí, siempre, pero en especial en el Camino. Por animarme a hacerlo, por ayudarme, por enseñarme a andar en bici correctamente, por esperarme y estar tan pendiente de mí, por mimarme, por regañarme cuando me lo merecía, por reírnos tanto juntos y por haber disfrutado como lo hemos hecho de esta experiencia. Gracias.
Gracias una vez más por seguirnos y gracias de corazón a todos los que esa tarde nos llamasteis para felicitarnos por haberlo conseguido o nos mandastéis sms. Siempre estáis ahí y os lo agradecemos mucho.


SEGÚN VÍCTOR.

Hoy hemos dormido (todos) como marmotas. El albergue Ultreia está muy bien, pero es que además y de forma inexplicable, estaba a la mitad de su capacidad, por lo que prácticamente todos los que lo ocupábamos éramos conocidos y estábamos en familia. Teníamos un acuerdo tácito, y era que nadie se levantara antes de las 7 horas, y desde luego lo cumplimos. A mí me despertó la luz que se encendió por la zona de los argentinos, y yo pensaba: si son los que más duermen ¿cómo pueden encender ya la luz?. No eran ellos, sino dos chicas extremeñas que también dormían por esa zona y comenzaban su jornada de caminata. Un poco intrigado, decidí mirar la hora, y eran las 7:40. Joer, vaya sobada. Me levanté, desperté a Camino la cual remoloneó como siempre, y encendí una luz individual que tenía sobre mi cama. Con la luz, molesté a Giacomo, que protestó, se tapó con el saco de dormir, y finalmente sacó la cabeza para decir:¿qué hora es?. Cuando le dije la hora contestó: ¡¡non e posibile!! (o algo similar). Le tuve que enseñar el reloj, y entonces se lo creyó. Y así con todos. Vaya cantamañanas. Habíamos dormido todos fenomenal. Era la última noche de albergue.

A por la última etapa...
 
... y empezando de buen humor.
 Anoche fallamos a la hora de escoger el restaurante de la cena. Era una pizzería de Arzúa, O´rueiro, en una calle paralela a la principal que cruza el pueblo por la mitad. Fué un desastre total. La comida no está mal, pero el servicio es para echarlos a la calle sin contemplaciones. La chica que atendía las mesas era cero amabilidad. Todo con malas maneras y prisas que luego no tenía en atender tus peticiones. El camarero que estaba detrás de la barra, más empanao que una empanada local de bacalo con pasas. Unos por otros, nos dieron la cena: por tiempo que tardaron en servir, por cómo lo sirvieron y por el mal cuerpo que nos generaron. Insisto, la comida no está mal, pero esta gente te quita las ganas de comer. Un auténtico desastre. Increíble.

La cuestión es que hoy, entre que nos hemos levantado, recogido, aseado y desayunado, hemos estado listos para empezar a pedalear hacia las 9:30. Ya nos vale. Pero hay que decir que el día ha amanecido perfecto: cielo completamente azul, aunque 6º de temperatura es un poco frío para estas alturas del año.

Nos hemos puesto a pedalear, y como se repite en estas últimas etapas gallegas, todo es un sube-baja sin fin. Las bajadas serían muy disfrutonas si no estuviese el Camino lleno de gente caminando, pero todos tenemos derecho a usarlo, y hay que ser civilizado y frenar al adelantar a la gente, de modo que bajamos a un ritmo tranquilo, y subimos a un ritmo mucho más traquilo aún. En las bajadas, Jordi lleva un silbato de ferroviario, y cuando lo hace sonar recuerda mucho a un tren en el momento de pasar por la estación. A este sonido se une el comentario de Arturo: "tren con destino a Santiago; última parada Santiago de Compostela". Con esto provocamos la sonrisa de la gente que adelantamos, y nosotros bajamos todos riéndonos. Estos catalanes son mundiales.

En esta etapa hay que cruzar varias veces la carretera, y cuidadín que los coches no van despacio precisamente. Además, varios de los puntos donde se cruza la carretera son en línea contínua, de modo que no suele haber mucha visibilidad. Hay que estar vivos y muy muy atentos.

Las zonas más duras de esta etapa son dos: la subida al aeropuerto de Lavacolla, que comienza con una buena subida corta pero de un 20% de desnivel, y luego continúa de forma más suave, pero durante casi 2 Km más. Se hace larga. La segunda dificultad es la subida al Monte do Gozo, aunque más que por su dureza, que creo que es poca, es por el deseo de llegar arriba. Comienzas a subir y cuando crees que has llegado pasas por un conjunto de casas, luego por una iglesia, luego más subidas, luego un pueblo, luego las televisiones (creo que la primera era TVG y luego TVE) y por fín, has llegado. No es dura, pero la llegada se hace esperar.
Tras la subida a Lavacolla.


¿?
 El Monte do Gozo está lleno de gente, e intuyo que hace un par de horas debió estar más lleno aún. Desde primeras horas del día, hemos visto el Camino lleno de gente; lleno no, abarrotao. Hemos llegado al Monte do Gozo a las 13 horas, y ahora mismo no está masificado, pero nos cuentan que lo ha estado esa misma mañana. Nos hacemos las fotos de rigor en el monumento construído con motivo de la peregrinación de Juan Pablo II, monumento feo a más no poder (desde mi punto de vista, claro). Sellamos nuestras dos últimas casillas de la credencial: una en el monumento y otra en la capilla o ermita que hay en la base del monte. Ya sólo nos falta el sello final del Arzobispado de Santiago.







Antes de bajar rumbo a Santiago, Jordi nos dice que hay un monumento mucho más bonito en el Monte do Gozo. Si nos situamos en el monumento feusco, mirando hacia Santiago ciudad, este monumento estaría bajando unos 100 metros y girando hacia la izquierda, en dirección al albergue del Monte do Gozo. Se cruza una carretera y se sube un poquito para llegar a lo que representa a dos peregrinos señalando hacia la catedral de Santiago con sus sobreros en la mano. Para mí, éste es el monumento que mejor representa la llegada a este punto casi final del Camino. Ahi está la meta.

La verdad es que este momento es un poco contradictorio. Por un lado, ves el final del Camino, la consecución de tu meta, de tu objetivo. Pero por otro lado, es el fin de una experiencia, de una vivencia que en nuestro caso ha sido de 15 días muy buenos, con sus cosas malas y sus sacrificios, pero sobre todo de muchas experiencias positivas. Y esto es triste. Esto se acaba.

Llamamos a mi sobrina Lorena y a su marido Gabriel, que nos están esperando en la plaza del Obradoiro, para decirles que salimos del Monte do Gozo y en unos 20 minutos estaremos allí. Ellos han venido desde A Coruña para vernos llegar a Santiago. Ellos también han hecho el Camino desde Sárria; lo empezaron el pasado lunes y lo terminaron el viernes, de modo que las vivencias las tienen muy recientes.

Llegamos por fin a la plaza del Obradoiro. Mucha gente en Santiago, por sus calles, nos felicitan y dan ánimos diciendo que ya está hecho, pero por algún motivo eso no me reconforta ni me satisface. Lo único que me pasa es que no quiero terminar. Cuando por fin entramos en ese lugar mágico que es la plaza del Obradoiro, los sentimientos se desatan: nos vamos abrazando unos a otros, Camino no puede retener las lágrimas, yo la felicito, a Jordi le veo con los ojos muy brillantes, Paco está muy serio y sin decir una palaba, Giacomo está llamando a su mujer y Arturo nos graba a todos con su móvil sin abandonar su constante buen humor. Es todo muy emotivo.








Colocamos las bicis en el centro de la plaza y nos hacemos muchas fotos, y nos mira la gente, y nos felicitan, y hasta nos sacan fotos. La equipación de Arturo y Jordi con el maillot de bicigrino.com llama la atención, y varios son los que se interesan por la forma de conseguirla.












Camino y yo nos despedimos de la grupeta temporalmente, y nos juntamos con nuestros sobrinos para prestarles un poco de atención. Pasamos por la oficina del Arzobispado para recoger la Compostela (no hay mucha gente y tardamos sólo unos tres cuartos de hora) y nos vamos al Hotel que hemos reservado por mediación de Jordi para dejar las bicis y poder irnos a comer con nuestros sobrinos. El Hotel es el Windsor, y por 65€ con desayuno incluído (habitación doble) está muy bien. Recien reformado, muy majo y a 10 minutos como mucho del centro de Santiago. Nos ha gustado mucho, y nos han tratado muy bien en el hotel, con todo tipo de indicaciones para nuestras compras de última hora.

Total de Km recorridos.
Hemos comido con nuestros sobrinos, hemos tomado un café (yo no, yo he preferido un digestivo de Beefeater-tónica que ya echaba de menos), y cuando ellos han regresado a su casa en A Coruña, hemos ido al hotel a ducharnos y cambiarnos. Cuando por fin hemos estado presentables, nos hemos ido a dar una vuelta por la ciudad.

Santiago es para mí una de las ciudades más bonitas, no de España, sino del mundo (conocido por mí). Es un auténtico placer caminar por esta ciudad, por el día, con lluvia bajo sus soportales, con sol y buen tiempo, y por la noche. A mí particularmente es cuando más me gusta esta ciudad: por la noche con sus formas pétreas iluminadas.

Hemos ido a cenar una mariscada, como mandan los cánones, y nos ha sentado muy bien, aunque el albariño se nos ha subido a la cabeza, y el licor de hierbas del postre ha hecho más efecto aún. Al terminar de cenar, hemos llamado a Jordi para ver dónde estaban, y nos han dicho que en la plaza del Obradoiro, como no podía ser de otro modo. Nos hemos visto allí con todos: Jordi, Arturo, Paco, Giacomo y los argentinos, y he experimentado una de las situaciones más agradables que he vivido en mucho tiempo: estar tumbado boca arriba en el centro de la plaza, a medianoche, con poquita gente y contemplando la fachada iluminada de la Catedral. Una auténtica gozada, totalmente recomendable. Piensas en los siglos de historia y en los millones de ojos peregrinos que a lo largo de la historia han visto lo mismo que yo estoy viendo ahora, y te sientes un ser afortunado por vivirlo. Me ha gustado mucho la experiencia.
Contemplando la Catedral de Santiago. Giacomo, Jordi y yo.
Nos volvemos al hotel y a dormir, que es casi la 1 de la mañana y al día siguiente hay que madrugar para realizar compras y más cosillas que os contaremos en la próxima crónica.

Lección del dia: aunque el Camino de Santiago termine hoy, el Camino con mayúsculas continúa.



sábado, 25 de septiembre de 2010

Etapa 14: Portomarín-Arzúa (25/09/2010)

Datos de la Etapa.
    Tiempo pedaleando: 4 horas 49 minutos
    Distancia: 54 Km

SEGÚN CAMINO.

Para lo regular que he dormido me he levantado de muy buen humor y desayunando mientras sonaba la cancion de Carolina de M-Clan me he animado más si cabe. Hay un grupo en el albergue que hemos conocido ayer y son muy simpáticos (dos catalanes, un murciano y un italiano; jó parece el comienzo de un chiste!) y otro grupo de argentinos con los que han coincidido. La anécdota mañanera era que al parecer alguien roncaba y esta noche uno que dormía cerca se ha puesto a buscar por las literas con linterna en  mano a ver si descubría quien era y cuando lo ha hecho ha empezado a sacudir la litera. Decía un argentino con ese acento tan chulo que tienen: "A mí ya me tenía enojado. Me iba a levantar a decirle que armaba más bulla él que el que roncaba". Nos hemos reido mucho. La verdad es que yo no me he enterado de eso ni de unos coreanos ruidosos que han despertado a todo el mundo. 

El albergue está bien. Es bastante nuevo y grande. Es una habitación grande en que las zonas se dividen con cortinas, y eso hace que haya más ruido. 
Amanece en Portomarín.
Empezamos temprano a pedalear y Víctor me anima con la perspectiva de parar a comer pulpo en un sitio en Melide que es toda una institución: Casa Ezequiel. Supongo que para ponerme un objetivo a corto plazo. 
En la etapa de hoy he subido dos Himalayas: el primero según sales de Portomarín, así en frío y sin anestesia. Pero hasta arriba sin parar y encima con gente caminando animándome y felicitándome por llegar arriba. De ahí sigues subiendo y subiendo y sigues subiendo durante 16 Kms, puffffff!! incluyendo en la subida el segundo Himalaya: una cuesta asfaltada de infarto. Como es toda recta desde abajo, sabes todo lo que te espera y parece no acabar nunca. Pero una más para la colección y otra vez felicitaciones del público. Menudo subidón de adrenalina por llegar arriba y por ver cómo anima la gente.
Fin de mi segundo Himalaya.
En las subidas te asas de calor del esfuerzo y en las bajadas te quedas helado del aire y la velocidad. En una bajada fuerte tenía las piernas rojas y no sentía los dedos de las manos, así que parada a tomar café (yo un batido de chocolate caliente) y ahí nos hemos encontrado con el grupo de los 4 bicigrinos: Jordi y Arturo (los catalanes), Paco (el murciano) y Giacomo (el italiano), y al salir ya hemos ido pedaleando todos juntos y a buen ritmo aunque siempre nos esperamos unos a otros. Son divertidísimos y te ries un montón con ellos, lo malo es cuando el chiste es subiendo una cuesta. Así que ahí vamos, 5 tíos y yo. Ya me voy acostumbrando a pasar el día rodeada de hombres. Arturo y Jordi hacen un montón de fotos y vídeos que ya nos pasarán por correo. Arturo me llama "Robocop, la que sólo lleva dos meses saliendo en bici". Jaja.
Llegamos a Melide con un hambre voraz y nos hemos metido entre los seis 8 raciones de pulpo con cachelos y pimientos de padrón con ribeiro (pena no haber sabido lo de los almendrados!). Y un pan que te mueres de bueno. A Giacomo le encantan los pimientos de padrón y quiere llevar semillas a Italia para ver si los consigue.


Foto de la "composizione" que siempre hace Giacomo




Sales de Melide subiendo una cuesta que te acuerdas no sólo de lo que acabas de comer sino incluso de la cena. Y siguen los sube-baja con bastantes cuestas fastidiadillas. Llegamos a un rio y hay unas piedras grandes para cruzar pero Víctor está parado en la orilla. Le dicen que no se le ocurrirá cruzar por el agua y él dice que por qué no, y como Arturo es como un niño grande dice que entonces él también. Lo que nos hemos reido. Tengo grabado un vídeo genial. 


video

 
Llegamos por fin a Arzúa y nos quedamos en el albergue Ultreia, donde ya estuvieron hace un par de años los chicos. Y ha coincidido que veníamos todos a éste: el grupo de hoy, los argentinos y nosotros. Cobran 10€ por persona. Tiene 36 plazas y te dan funda de almohada.

Hemos salido a la calle y hace frío. Al pasar por una tienda hemos visto semillas de pimientos de Padrón y le hemos comprado unos sobres a Giacomo. Al volver al albergue y regalárselos se ha puesto como loco y super contento. Menudos besos me ha dado. 

Mañana la última etapa a Santiago. Dicen que hay un par de repechos fuertes. Pero no voy a dejar que puedan conmigo a estas alturas. Me veo fuerte y muy animada por todos los que estáis ahí día a día, familiares, amigos y gente super maja que no tenemos el gusto de conocer. Os aseguro que es muy emocionante ver todos los días vuestros comentarios en el blog. Gracias a todos y besos.

Dedico esta etapa a nuestros amigos de Francia: Odile, Jean-Luc (Juan para los amigos) y Ethel. Besos a toda la familia.



SEGÚN VÍCTOR.

Anoche salimos a cenar por Portomarín, y probamos la anguila frita en uno de sus restaurantes, el Pérez, junto al cuartel de la Guardia Civil. Es muy parecido al rape pero con otro sabor y con cierta textura un poco grasa, pero no tiene más espinas que la central y está bueno. ¿Os acordáis de que tenía antojo de pimientos de padrón?. Pues se los pedimos, y nos dijo que de Padrón no tenía, pero de Portomarín si. Pues venga esos autóctonos. Bueno, os diré que la ración trae 8 pimientos, y no es porque sea pequeña. Imaginaros cómo son los pimientos. Enormes. Y había dos que abrasaban de picantes y que tuvimos que dejar. El restaurante no es que sea el Arzak, pero se come bien y barato sin grandes lujos. Paciencia que el señor está solo sirviendo en el bar y en el comedor. Por cierto, a los pimientos no invitó él porque dijo que eran de su huerta (en carta marcaban 4€).

El caso es que hoy he vuelto a dormir muy bien hasta las 5:30 que un grupo de unos 20 coreanos se han levantado y han empezado a hablar, encender luces, mover bolsas, sonarse los mocos, ... Joer, y luego dicen de los españoles; pues a éstos no les gana nadie a escandalosos. 

Ayer conocimos a un grupo muy majo de bicigrinos. Dos son catalanes (Jordi y Arturo) y se les han unido un murciano residente en Benidorm (Paco) y un italiano de Padova (Giacomo). Son muy majos y sanotes, y entablamos conversación rápida. En el dormitorio, estábamos muy cerca y seguimos hablando. En fin, parece que ya hemos ampliado amistades. Además, Jordi es uno de los administradores del foro www.bicigrino.com lo que no deja de ser coincidencia, ya que ha sido la página web de referencia para preparar este Camino, y precisamente en él tenemos un enlace a nuestro blog. El mundo es muy pequeño, o el Camino es muy grande.

Al final nos hemos levantado a las 7, y entre desayunar y preparar, a las 8:15 estábamos listos para empezar. Amanece gris y con niebla; debe ser muy normal en esta zona lo de las nieblas por el río Miño que está al lado. Aviso a navegantes: cuando sales de Portomarín, los siguientes 16 Km son todo para arriba. Lo peor está en la cuesta inicial según cruzas el pantano, y dura unos 2 Km. Bueno, pues hoy Camino no llevaba trenzas (llevaba coleta) pero se la ha subido entera del tirón y sin descansos. Ya no me sorprende, pero sí que la admiro porque está pillando una forma física increíble. Seguimos subiendo a menos intensidad que al principio pero subiendo, y pasando un pueblo cuyo nombre no recuerdo porque no lo conozco (es que en Galicia es muy normal pasar por pueblos en los que no hay cartel del nombre), pero que calculo estaba a unos 9 Km de la salida, os encontraréis con otro cuestón asfaltado de unos 750 m que también se las trae.

Nos hemos parado a tomar café en Ligonde, y cuando estábamos en ello, allí que llegan los 4 bicigrinos. Ya nos hemos juntado con ellos, y hemos seguido de charla hasta Melide. La verdad es que se nos ha hecho un poco largo a todos este tramo, pero por fin llegábamos a las puertas de la pulpería Ezequiel, donde nos hemos puesto hasta las trancas de pulpo, cachelos (patatas en castellano), pimientos de padrón (esta vez sí) y ribeiro. Hemos comido los 6 juntos y nos hemos reído mucho. Lo hemos pasado bien, muy bien. Yo ya había previsto parar aquí con Camino, pero coincide que ellos tenían la misma idea y la verdad es que la compañía ha mejorado el plan inicial.

En casa Ezequiel: Giacomo, Paco, Jordi, Arturo y yo.


Después de comer no hay quien se suba a la bici. Sí, lo sé que era una de mis lecciones del día, pero es que no puedes pasar por Melide y no probar el pulpo en Ezequiel. Bueno, pues poco a poco hemos vuelto a entonar el cuerpo y hemos llegado a Arzúa hacia las 17 horas. Nos hemos reído un buen rato en un riachuelo que nos hemos empeñado en cruzar en bici (los machitos). Primero uno de los catalanes (Arturo), luego he ido yo, luego ha vuelto a intentarlo Arturo y se ha mojado un poco los pies, y luego ha sido Giacomo quien lo ha intentado. ¿Qué ha pasado?. Pues que ha metido los dos pies en el rio. Nos hemos reído un montón, y Giacomo lleva muy bien las bromas. Es todo complacencia. Muy buena gente. Como resumen, la etapa de hoy nos ha parecido a todos dura y se nos ha hecho larga. Parece que porque estás cerca de Santiago todo mejora, pero no es así. Y Camino sigue subiendo que se las pela. Es para verla, y estos bicigrinos alucinan con ella y con que haya tenido sólo 2 meses para prepararse. Es una CAMPEONA.
Aunque no lo parezca, están todos detrás de las ramas.
Hoy hemos visto durante todo el recorrido muchísima gente que va sin mochila. Entiendo que son peregrinos de fin de semana, que en dos días se plantan en Santiago, aunque tampoco es raro ver gente que les llevan en taxi las mochilas o a los que un autobús les espera a la vuelta de la esquina y les traslada hasta otro punto del Camino. Sea como sea, si hasta hoy había mucha gente en el Camino, hoy todavía más. Mañana tendré agujetas en el dedo de tocar el timbre.
Mojón indicativo de nuestra edad.
Pues nada, que hoy no hay colada pues tenemos ropa limpia para mañana, y que esto se acaba. Mañana en Santiago, esperamos que hacia las 12. No os podemos prometer que mañana haya crónica. De todos modos, contad con ella el lunes o el martes a más tardar.

Gracias por seguirnos.

Lección del día: cuando piensas que tiene un plan insuperable, siempre se puede mejorar con buena compañía, con gente sana y divertida.